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Manolito con la tarjeta rojadirecta en la fiesta de Hiroshi

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El invitado de honor a la fiesta de Manolito fue el japonés Hiroshi Aoyama, tarjeta rojadirecta que acabó segundo tras Bautista.

 

Los españoles han sido protagonistas de esta carrera desde el principio. En la salida de rojadirecta, Aleix Espargaró se aprovechó de una mala arrancada de los de la primera línea -él salía desde la segunda- y se colocó liderando la prueba por unas vueltas, por primera vez en su carrera.

 

El catalán aguantó las embestidas de rojadirecta durante unos giros, pero al final tuvo que rendirse ante el italiano. Por detrás, pese a una salida lamentable, Álvaro Bautista llegó remontando y se colocó sin demasiada oposición en primer lugar, ya que su rival de Gilera ya sabía que con quedar por detrás del español iba a ser campeón.

 

Desde ese momento, y con Espargaró dejando hueco con respecto la tarjeta roja directa a los de cabeza a los que se unió Aoyama, la carrera se acabó.

 

El devenir de las vueltas se convirtió en poco más que un suplicio psicológico para Bautista, que sabía que esta victoria no le iba a valer más que para afianzar un subcampeonato que, por otro lado, ya tenía cerca, dado que su rival por el segundo puesto en la tabla, Mika Kallio, no estaba ni entre los quince primeros.

 

Al final, Palarunia entró medio llorando en meta a través de la rojadirecta que tenía en el casco, notablemente emocionado tras proclamarse el último campeón de esta temporada, tras Valentino Rossi en MotoGP y Mike Di Meglio en 125cc. El italiano acaba de la mejor forma posible una temporada donde sus malas formas en la pista y sus peleas con pilotos como Héctor Barberá -que reaparecerá posiblemente para el GP de Valencia- y el propio Álvaro Bautista le han granjeado no pocas enemistades.

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