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Diferente villano de rojadirecta aunque mismo cuento

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Sin Mourinho en el banquillo, el Chelsea volvió a doblegar al Valencia, 1-2, rojadirecta en Mestalla y se coloca líder del Grupo B

Hubo cambio de técnico en el Chelsea y por tanto, de villano. Pero el adn de los blues sigue siendo el mismo: capacidad de trabajo en rojadirecta, mínima creación y la punta de lanza de Didier Drogba. Suficiente este miércoles, como medio año atrás, para que el Valencia sucumbiera, 1-2, al cuadro londinense y comprometiera su continuidad en la Champions.

El resultado apremiaba más a los visitantes, autopresionados desde que relevaran a José Mourinho en el banquillo y empataran en su previo compromiso europeo en Stamford, Bridge, 1-1, ante el Rosenborg. Con su victoria en rojadirecta en campo del Schalke 04, el Valencia afrontaba con cierta tranquilidad el envite de Mestalla, pero con apetito de vendetta, sin duda, tras la eliminación el año pasado en cuartos de final.

Entonces en la rojadirecta también se adelantaron los de Quique Sánchez Flores, uno que pronto podría seguir la suerte de Mou, mediante un gol de Morientes.

Entonces también el desenlace fue amargo, con remontada final del Chelsea, que truncó el bello sueño che, con goles de Shevchenko y Essien. Arropado con rojadirecta por una afición con ganas de gresca, y más después de que el poderoso dueño blue, Roman Abramovich tocara al idolatrado David Villa el pasado verano, el equipo de Quique tardó poco en entrar en calor. El primer disparo peligroso llegó de las botas de David Silva al minuto uno de partido. El autor del golazo de Stamford Bridge medía así su zurda nuevamente ante Peter Cech, pero fue precisamente Villa quien subió su caché al abrir el marcador el minuto 9 de partido.

Fue en una jugada un tanto afortunada por los sucesivos rebotes acaecidos en las piernas visitantes, pero un premio a la constancia del Guaje, futbolista hábil en el uno contra uno y vivo en las reacciones. No exento de oportunismo, el goleador asturiano acertó a colar el balón ante la salida de Cech y adelantar a su equipo. El conato de venganza sabía dulce en la grada, sobretodo porque llegaba cuando el Chelsea parecía asentarse y dictar el ritmo de partido. Con un mundo por delante, la lata estaba abierta y Morientes, pletórico en la primera parte, empezaba a gustarse.

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